sábado, 16 de febrero de 2008

En primera persona, Javier Prado animado

Mientras la mayoría de mis ex compañeros de la universidad ya ostenta carreras profesionales, algunos puestos ejecutivos y hasta emprendedoras empresas, yo me pregunto ¿qué puede llevar a un individuo medianamente estable sicológicamente a pretender ganarse la vida haciendo dibujitos animados?... Y en un país como el nuestro (Gracias por la acotación, mamá. Sí, tú ya me lo habías advertido).

Siempre he llevado el karma de tener un trabajo que a otros no les parece un trabajo. Algunos lo llaman "trabajito" porque les parece minúsculo el esfuerzo de hacer una caricatura, un comercial animado o un cómic. Para otros no lo es porque si dibujas y te gusta hacerlo, ¿cómo va ser un trabajo? Al contrario, es diversión y uno debería pagarle al cliente por hacerte el favor de divertirte.

Imagínense ahora qué pasa cuando voy a una reunión social e intento llevar una conversación formal. La cosa casi siempre viene así:
- Oiga Nuez , y usted ¿a qué se dedica?
- Eerr... mmm... yo... este... hago dibujos animados.
- ¿Dibujitos animados? ¡Ah! Como el Waldisney, ¿no? (Pausa ominosa), ¿ya está cambiando el clima, ¿no?...

Para evitar esos apuros sociales que también surgen al colocar mi profesión en mis tarjetas de presentación, decidí colocar simplemente "Animador". Craso error:
-Rinnnggg....
-¿Aló?
- ¿El Sr. Nuez por favor?
-Sí, él contesta...
-Dígame, ¿usted tiene personajes Disney?
-Claro, puedo hacer una animación tipo Disney, tipo Hanna-Barbera, todo depende del tiempo y el comercial...
-No, no, no. Yo solo quiero un Tribilín y una Minnie.
-Bueno, en este caso, por dos personajes, cobramos por segundo....
-¿Qué? ¿Está usted loco? ¿Qué le pasa? ¿Cómo me va a cobrar por segundo por unos muñecos de felpa para una fiestita infantil? Ni que fuéramos los Rockefeller...
-...CLICK....

Claro, hay días peores. Algunos creen que animamos bingos, polladas o kermeses. Tantas confusiones me llevaron a una pequeña cruzada personal buscando que la gente comprendiera que quien hace dibujos tiene un trabajo tan arduo y profesional como cualquier otro, y que el dibujo animado es una alternativa expresiva válida para un país como el nuestro, tan huérfano de productos audiovisuales que reflejen cual espejo su propia identidad.

En ese camino me encuentran hoy, tratando de entablar una conversación con quien quiera tenerme algo de paciencia para mostrarle este mágico y alucinado mundo del dibujo, los cómics y los dibujos animados. Al contrario de lo que se puedan pensar, trabajamos arduo para que otros se diviertan.

Animadamente suyo,

Javier Prado
*Vaya por fin un post personal.


Las aventuras del camélido más audaz del orbe.

Robo en Limamanta City