
Por Alecus
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CP: Lo que si veo es que tiene un estilo muy marcado, muy clásico. Sus tiras tienen una clara visión sobre la composición de las viñetas y un timing muy definido. ¿Cómo era su proceso?
JF: Antes de empezar a dibujar, siempre hacía un guión. Hacía los argumentos y en el caso de la tira, la verdad es que tenía amplia libertad. Narraba aventuras distintas y luego me daba cuenta que estas habían durado cuatro, cinco meses. Mi proceso era el siguiente. Luego de hacer el guión, hacía el storyboard y empezaba a contar cuántas tiras tenía que hacer para narrar toda la historia. Además, tenía un pequeño truco que usaba. ¿Puedo contárselo a tus lectores?
FOTO: Vladimir Velasquez
CP: Claro que sí.
JF: Lo que hacía era manejar las aventuras en segmentos de seis tiras que eran publicadas de lunes a sábado. Y lo que hacía los sábados era siempre generar tiras con un punto de interés, con un poco de suspenso para que las personas volvieran con ansias el lunes. Jugaba bastante con el tiempo. Había personajes a punto de disparar y diluía el tiempo para que el disparo se cortase al final de una tira y terminara al comienzo de la siguiente.
CP: Claro. Recuerdo una tira en la que un personaje le arroja un cuchillo a otro pero para la siguiente tira nos hemos dado cuenta que su objetivo había sido una serpiente detrás del personaje.
JF: ¡Claro! Y toda esa secuencia fue narrada encima en más de tres días. (risas) Todo eso hacía yo. También manejaba bastante lo que es la simetría. Veía los dibujos y veía dónde es que podía poner el negro, dónde poner a los personajes.




Lo peor es que esta decisión tiene un respaldo legal en las normas que rigen a Indecopi. Es decir, no se trata sólo de un incidente con burócratas fronterizos, sino que es un síntoma de los problemas de fondo que tiene el sistema de propiedad intelectual en el mundo. Es más: la decisión de Indecopi está sustentada no sólo por la legislación peruana, sino también por convenios internacionales -firmados por el Perú- que permiten y avalan este tipo de restricciones absurdas.



"La Gaceta, Jueves 15 de Octubre de 2009
El mundo de la historieta llora al Oso Rossello
El dibujante y músico, integrante del Unhil, falleció ayer a los 31 años.
Una profunda conmoción en el ambiente artístico tucumano causó la muerte del dibujante y músico Juan Emilio Rossello, ocurrida ayer. Conocido cariñosamente como "Oso", Rossello nació el 21 de septiembre de 1978, tenía 31 años.Desde temprana edad se destacó por su habilidad para el dibujo, sobre todo en el campo de la historieta. Fue uno de los integrantes de la Unhil (Unión de historietistas e ilustradores) y uno de los organizadores del Festival Tintanakuy que se realiza todos los años. También le gustaba la música y tocaba la guitarra. "Era un músico talentoso, fan de los Beatles y Les Luthiers; tremendo dibujante y diseñador que dio forma a cada una de nuestras muestras. Si la vida se mide por la cantidad de amigos que uno tiene, el 'Oso' hace rato que se ha ganado el cielo", señaló César Carrizo, integrante de la Unhil. "Voy a dibujar y a seguir aprendiendo hasta que me muera. Porque lo único importante para ser un buen dibujante, es no creer que uno se las sabe todas", escribió Rossello hace unos días en su blog.La Unhil recibió esta semana dos duros golpes, ya que el dibujante Arturo Soria (que trabajó en LA GACETA) considerado el guía y consejero del grupo, falleció el sábado pasado, a causa de una larga enfermedad. "Su bohemia nos inspiró a todos", señaló el dibujante Miguel "Russo" Nieto."



Expo y charla con Caloi y Tute
El 18 de octubre a las 19,30 hs.
En La Fábrica de Humor, Calle Nueva, 4.
Alcalá de Henares (Madrid).
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