miércoles, 9 de abril de 2008

A Sabat lo quisieron CUASI CALLAR


Caricatura y poder no se llevan, son como el agua y el aceite, mejor aun ambos se repelen y eso es bueno pues permite la critica de manera mas objetiva. De eso debe saber mucho el dibujante argentino Hermenegildo Sabat quien tuvo el raro privilegio de hacer saltar fuera de sus casillas a la presidenta de su país Cristina Kirchner, lo que en verdad puede considerarse toda una condecoración para quien se dedica con su lápiz a hacer notar de las contradicciones o errores de los políticos. No nos echaremos el largo discurso sobre como surgió esta bronca que ya data de siglos atrás y que ha tenido mas de un serio encontronazo donde usualmente termina perdiendo el dibujante. Pero por un lado es bueno que las cosas se queden asi, cada quien en su lado por supuesto quien tiene el poder puede ser un enemigo peligroso cuando hay poca tolerancia al humor o la critica.
En este caso la presidenta en su último discurso en la plaza de Mayo a raíz de las protestas del campo dijo:
“Tal vez muchos no lo recuerdan, pero un 24 de febrero de 1976 también hubo un lock out patronal, las mismas organizaciones que hoy se jactan de poder llevar adelante el desabastecimiento del pueblo llamaron también a un lock out patronal allá por febrero del 76. Un mes después, el golpe más terrible, la tragedia más terrible que hemos tenido los argentinos”.

“Esta vez no han venido acompañados de tanques, esta vez han sido acompañados por algunos generales multimediáticos que además de apoyar el lock out al pueblo, han hecho lock out a la información, cambiando, tergiversando, mostrando una sola cara. Son los mismos que hoy pude ver en un diario donde colocan mi caricatura, que no me molesta, a mí me divierten mucho las caricaturas y las propias son las que más me divierten, pero era una caricatura donde tenía una venda cruzada en la boca, en un mensaje cuasimafioso. ¿Qué me quieren decir, qué es lo que no puedo hablar, qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?”.

Viendo la caricatura uno no puede menos que estar absolutamente de acuerdo con el afamado humorista Enrique Pinti que declara en cuanto a este hecho:

“La presidenta nuestra se enojó porque un gran caricaturista como el señor Hermenegildo Sabat hizo una caricatura en el diario Clarín con unas curitas en la boca y ella lo tomó como un mensaje mafioso diciéndole que se calle”, afirmó Pinti entrevistado en la Segunda Mañana de En Perspectiva. “¿Cómo una presidenta de la República con el poder que tiene va a creer que le está diciendo que se calle?”, preguntó. “Lo que está diciendo es que cada vez que habla, la caga. Es lo único que le está diciendo, que cada uno de esos discursos es queroseno sobre el incendio. Lo único que le está diciendo en broma es eso: elegí las palabras Cristina porque cada vez que hablás se arma un quilombo. Entonces, en vez de tomarlo por ese lado, lo toma como un mensaje cuasi mafioso”, respondió.


Por supuesto los medios argentinos de prensa y colegas del gremio artístico apoyan a Sabat, y como siempre el pretendido ataque regresa como un bumerang a quien lo lanzó pues el dibujo circula como pan caliente en la Internet.


Liniers

Miguel Rep.

Las críticas a Sábat y la historia de tensión entre poder y caricaturas

Desde pagina/12 web
Entidades periodísticas preocupadas
Pinti: el poder K avanza sobre la sátira


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