
Un fanart de Andrew Gifford, que muchos quisiéramos ver en pantalla.

















“Finalmente llegó mi turno”.
Esas palabras, pronunciadas por la princesa Elena en el primer episodio de “Elena de Avalor”, una nueva serie de Disney Channel, buscan proyectar poder: la enérgica adolescente ha arrebatado el poder de su reino tropical de las manos de una malvada hechicera. Pero la frase, de manera deliberada, tiene doble sentido. Con Elena, Disney ha creado —finalmente— su primera princesa latina.
“No es un secreto que la comunidad latina ha esperado con ansias que presentemos una princesa que refleje su cultura”, dijo Nancy Kanter, la ejecutiva de Disney que supervisa el programa (que se estrenará en Estados Unidos el 22 de julio y que coincidirá con el lanzamiento de juguetes y su presencia en parques temáticos). “Queríamos hacerlo de la manera correcta”.
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Conscientes del escrutinio al que se someterá a “Elena de Avalor”, Disney ha cargado cada episodio de 22 minutos con folclore latino y tradiciones culturales. Avalor muestra arquitectura inspirada en los aztecas. Los episodios incluirán canciones originales que reflejan estilos musicales como mariachi, salsa y hip-hop chileno. El cabello negro de Elena, peinado con una exuberante cola de caballo, se acentúa con flores de malva color durazno, una flor nativa del sur de California y el norte de México.
“Trajimos a muchos asesores para que nos aconsejaran sobre todo”, dijo Kanter. “Queríamos asegurarnos de que no tuviera apariencia de muñeca, y de verdad queríamos alejarnos del romance. Tiene amigos hombres, como las adolescentes obviamente los tienen, pero no queríamos darle el tono de ‘Ay, se están enamorando’”.




Carlos Nine: todo lo que dibujaba lo dibujaba bien.
"Entre 1983 y 1990 dibujó innumerables tapas de la revista Humor, dirigida por su colega Andrés Cascioli.
Dibujó en las revistas Fierro, L'Écho des Savanes, Il Grifo, Co & Co, Noticias y en las ediciones de la Playboy de Estados Unidos, Argentina e Italia. Sus dibujos aparecieron regularmente en los diarios Clarín y Le Monde. Ilustró las primeras ediciones de las Crónicas del Ángel Gris y El libro del fantasma, de Alejandro Dolina. En Francia editó, entre otros, los libros Crímenes y Castigos (1991) y Fantagas (1995), con textos y dibujos propios.
En 2005 vio publicada una adaptación del capítulo 16 de la primera parte de El Quijote en la obra colectiva Lanza en astillero.
En relación a un artículo que explora la naturaleza y particularidades de su obra,2 Nine observó a principios de 2009:
Cuando uno dobla la esquina y se topa con un unicornio, no hay nada que se pueda hacer, es un unicornio. [...] Mi trabajo disfruta y padece de la misma singularidad que mi tierra. No nací de un repollo, soy el resultado de esta cultura particular. Soy tan original o detestable como mi país, y me hago cargo de esa amorosa responsabilidad.
En 2012 Carlos Nine recibió el Premio Konex de Platino como el más destacado Ilustrador de la década en la Argentina".
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