lunes, 18 de julio de 2016

Carlos Nine 1944-2016


Carlos Nine: todo lo que dibujaba lo dibujaba bien.

Portadas
"Entre 1983 y 1990 dibujó innumerables tapas de la revista Humor, dirigida por su colega Andrés Cascioli.
Dibujó en las revistas Fierro, L'Écho des Savanes, Il Grifo, Co & Co, Noticias y en las ediciones de la Playboy de Estados Unidos, Argentina e Italia. Sus dibujos aparecieron regularmente en los diarios Clarín y Le Monde. Ilustró las primeras ediciones de las Crónicas del Ángel Gris y El libro del fantasma, de Alejandro Dolina. En Francia editó, entre otros, los libros Crímenes y Castigos (1991) y Fantagas (1995), con textos y dibujos propios.
En 2005 vio publicada una adaptación del capítulo 16 de la primera parte de El Quijote en la obra colectiva Lanza en astillero.
En relación a un artículo que explora la naturaleza y particularidades de su obra,2 Nine observó a principios de 2009:
Cuando uno dobla la esquina y se topa con un unicornio, no hay nada que se pueda hacer, es un unicornio. [...] Mi trabajo disfruta y padece de la misma singularidad que mi tierra. No nací de un repollo, soy el resultado de esta cultura particular. Soy tan original o detestable como mi país, y me hago cargo de esa amorosa responsabilidad.
En 2012 Carlos Nine recibió el Premio Konex de Platino como el más destacado Ilustrador de la década en la Argentina".
Wikipedia




Historietas
«Me parece más atrayente y peligrosa, porque te da la posibilidad de desarrollar innumerables sutilezas a través de las páginas, es una construcción más trabajosa pero que otorga tiempo y espacio suficientes para producir en el consumidor de este tipo de obras verdaderos estados de encantamiento. Son increíbles las reacciones que una conjunción de textos y dibujos puede producir en el imaginario de la gente. Son iconos que pueden llegar a tener una verosimilitud más tangible que un hecho real. Lo sabían muy bien los muchachos de la DC comics cuando machacaban con los superhéroes. Hay que conocer estas técnicas para poder contrarrestarlas, creando alternativas más eficaces que voluntariosas, y que también sean artísticas en lo posible». LaJiribilla 2004

Ilustración
¿TEÓRICO O INTUITIVO?

Carlos: Todo el mundo me pregunta cómo se puede conseguir lo que he editado en Francia. Es muy caro traerlo, entonces lo que se me ocurrió es: tomar un poco de dinero del que me pagan y hacer ediciones argentinas del material europeo. Empecé con un blanco y negro: ” Gesta Dei” que me salió bastante caro. Aparte yo nunca había editado nada, cometí torpezas con el papel, con la encuadernación. “Gesta Dei” es una colección de dibujos en blanco y negro porque me interesaba teorizar sobre el dibujo en sí, que es algo que no se discute. El dibujante dibuja en sentido animalesco. Es una especie de bestia que se tira a la tinta china y bueno, allá voy. No. El dibujante tiene que aprender a abrir la cabeza, a tener muchos ejemplos de lo que es dibujar y luego teorizar sobre lo que dibuja. El problema del dibujante es que dice: “mis dibujos hablan por mí”. No, no. Un dibujante debe saber verbalizar lo que dibuja también, puede estar hablando un día sobre lo que dibujó. Tiene que hacerse entender, porque es importante. No es una tarea muscular, no es el ballet, no, no. Es una tarea intelectual dibujar. Y tiene que estar conectada con la palabra. Si no, no funciona. Bueno, voy a seguir con las autoediciones. Ahora voy a editar el libro del pato que ganó el premio en Angouleme. Es un libro de 100 páginas que en Francia lo publicaron en un formato pequeño. Yo lo voy a dividir en dos libros de 50 páginas, pero en un tamaño grande que es como yo quería verlas. A mí me gustan las historietas amplificadas, grandes, con los puntos de retícula como elemento gráfico. Ergocomics 2004


Caricatura

Carlos Nine puede contarse como parte de la generación del ´40 de historietistas argentinos – junto a Muñoz, Sampayo, Mandrafina, Trillo, Barreiro – aunque con la diferencia que su entrada al medio fue tardía. Es sin duda un artista. Y es que podemos discutir si la historieta es arte o no, pero es más difícil no considerar al oficio del dibujante como un ejercicio artístico. Nine volcó sus conocimientos plásticos en esos relatos poéticos, algo melancólicos, irónicos, entre los que se destacan Keko el Mago y El Patito Saubón; se creó a sí mismo un mundo particular inmediatamente reconocible, escrito en esos cuerpos que se estiran y se mueven como volutas de humo, siempre algo fantasmagóricos, nunca del todo reales, como contados desde adentro de un sueño. La Biblia de los pobres



Y más...
Los conocedores de su obra -ya sean seguidores, editores o colegas-coinciden en señalarlo como un artista plástico excepcional y consumado que, por elección propia, se ha volcado a la gráfica. ¿Por qué se autodefinió como una especie de fisgón (su término fue fronterizo) entre las artes plásticas y la gráfica?
-Estudié en las escuelas de Bellas Artes de Capital Federal, la Belgrano y la Pueyrredón, respectivamente. Mi idea era -y en alguna medida lo es- ser pintor, artista plástico, digamos. Cuando vi los personajes que engendraba la escuela, dotados casi todos de una hueca pedantería, sentí nostalgia por los estímulos visuales que me había producido la gráfica impresa. Y pronto advertí la superioridad profesional, la destreza y el coraje que exhibían los artistas populares respecto de los llamados artistas plásticos, a la hora de resolver problemas eternos y comunes, como el del espacio, de la forma, la composición y la técnica. Pongamos un ejemplo: Molina Campos.Heredé la colección de la revista Caras y Caretas que había pertenecido a mi abuelo, y allí estaban Zavattaro, Alonso, Gimenez, Málaga Grenet, Sirio...Casi nadie los conoce hoy. Comparados con estos artistas, los llamados "pintores de galería" siempre me parecieron colegialas desorientadas a la búsqueda de un novio.Cuando puedo, trato de contrabandear -tal como hacían los antes nombrados, en forma natural, sin proponérselo- elementos de la plástica a la gráfica, y viceversa.-Además, es un caso raro o atípico, porque se sabe que no todos los artistas plásticos tienen la capacidad de hacer ilustración, caricatura e historieta con un nivel superlativo. Adolfo Nigro (pintor) dijo en una oportunidad que, de joven, quería ser dibujante de historietas, pero desechó la idea al saber que no reunía las condiciones necesarias. Eso habla bien de la honestidad de Nigro y de quienes sí tienen la capacidad de hacerlo...-En todo este análisis no hay que dejar de considerar el esfuerzo por la preservación del coto de caza y de los intereses tribales. El pintor, en función, precisamente de ese instinto de conservación, rara vez reconoce su deuda con el campo gráfico, salvo en casos harto evidentes como los de Warhol o Lichtenstein, aunque, en los hechos, su forma operativa es similar a la de un ilustrador o historietista.Los gordos de Botero fueron concebidos con el mismo criterio práctico de instalar un personaje que el utilizado por los autores de Superman. Si nos hubieran dicho que los trabajos de Siqueiros u Orozco eran pequeñas témperas de 30 x 40, el comentario -seguramente discreto- sólo habría aludido a que eran buenas interpretaciones simbólicas, es decir, ilustraciones, sobre el sentido de la revolución mexicana. Pero, como el soporte es un gigantesco mural, coincide con un momento cultural y político exultante de la nación mexicana, interesa a coleccionistas norteamericanos, contrasta fuertemente con la abstracción en boga de ese momento, etcétera... Deviene "obra de arte".Lo mismo ocurrió con la insufrible Frida Khalo un poco más tarde, cuyo personaje era ella misma; y los galeristas, agentes, promotores y astutas feministas advirtieron a tiempo el negocio que tenían entre manos, sin olvidar la repetición machacona de su tragedia personal, que todo suma, ícaramba! Siempre aparece una oportuna oreja de Van Gogh, hay que buscar...En nuestro país, Antonio Berni hizo algo similar con la creación de Juanito Laguna y Ramona Montiel. Fueron procesados como personajes, como series, con situaciones determinadas y con hilo argumental, tal como una historieta. Y con enorme creatividad y talento.El estudio de estas relaciones interdisciplinarias debería ser objetivo sistemático y desprejuiciado de los teóricos del arte, tarea usurpada aquí por operadores que fungen como críticos, y que jamás ponen el ojo o la pluma en estos aspectos polémicos interesantísimos, ya que su obsesión es vigilar el rumbo de la manada. Es que su bienestar depende de la férrea solidez con que puedan mantener inconmovibles las fronteras de las zonas de poder. Del poder de ellos, claro. De esto sabía bastante el derrocado Glusberg, que jamás permitió que un artista gráfico expusiera en el Museo de Bellas Artes durante su despótico reinado, aunque quizá sea el menor de sus pecados, comparado con los famosos robos al museo. Que este personaje determinara qué era bueno o malo ilumina como un relámpago el desencuentro cultural que padecemos... aunque sería inexplicable sin el auxilio de innumerables cómplices mediáticos.
Francia: el país esponja
Movimiento ARtístico Revolucionario.


Carlos Nine: clasicismo surrealista - Programas - Canal Encuentro
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