
No uno, sino varios lectores de nivel escolar andan desesperados buscando este cuento, sé que debe haber alguna buena selección de cuentos peruanos publicados en forma de libro y sería lo primero que yo buscaría antes de usar el Google pues seguramente aparte de "el vuelo de los condores" también podrán disfrutar de otros cuentos del mismo autor como "El caballero Carmelo" o "Hebaristo el sauce que murió de amor" además de otros autores y con la ventaja significativa que podrás llevártelo a leer a tu cuarto, en el baño, en el micro, no necesitaras pagar cabina de Internet y tu cansancio visual será menor, es mas solo necesitaras de la luz del día para leerlo y no dependerás de la electricidad y cuando lo hayas leído se lo podrás heredar a tu hermano menor incluso venderlo y recuperar parte de lo invertido o regalarlo en un acto de amor. Resumiendo un libro siempre será mejor para ti amigo. Pero en fin esta vez lo colocamos completo aquí, suerte con la tarea Hans Moises.
EL VUELO DE LOS CÓNDORES
Aquel día demoré en la calle y no sabía qué decir al volver a casa. A las cuatro salí de la Escuela, deteniéndome en el muelle, donde un grupo de curiosos rodeaba a unas cuantas personas. Metido entre ellos supe que había desembarcado un circo.
-Ese es el barrista -decían unos, señalando a un hombre de mediana estatura, cara angulosa y grave, que discutía con los empleados de la aduana.
-Aquél es el domador. Y señalaban a sujeto hosco, de cónica patilla, con gorrita, polainas, fuete y cierto desenfado en el andar. Le acompañaba una bella mujer con flotante velo lila en el sombrero; llevaba un perrillo atado a una cadena y una maleta.
-Éste es el payaso -dijo alguien.
El buen hombre volvió la cara vivamente:
-¡Qué serio!
-Así son en la calle.
Era éste un joven alto, de movibles ojos, respingada nariz y ágiles manos. Pasaron luego algunos artistas más; y cogida de la mano de un hombre viejo y muy grave, una niña blanca, muy blanca, sonriente, de rubios cabellos, lindos y morenos ojos. Pasaron todos. Seguí entre la multitud aquel desfile y los acompañé hasta que tomaron el cochecito, partiendo entre la curiosidad bullanguera de las gentes.
Yo estaba dichoso por haberlos visto. Al día siguiente contaría en la Escuela quiénes eran, cómo eran, y qué decían. Pero encaminándome a casa, me di cuenta de que ya estaba obscureciendo. Era muy tarde. Ya habrían comido. ¿Qué decir? Sacóme de mis cavilaciones una mano posándose en mi hombro.
-¡Cómo! ¿Dónde has estado?
Era mi hermano Anfiloquio. Yo no sabía qué responder.
-Nada -apunté con despreocupación forzada- que salimos tarde del colegio...
-No puede ser; porque Alfredito llegó a su casa a la cuatro y cuarto...
Me perdí. Alfredito era hijo de don Enrique, el vecino; le habían preguntado por mí y había respondido que salimos juntos de la Escuela. No había más. Llegamos a casa. Todos estaban serios. Mis hermanos no se atrevían a decir palabra. Felizmente, mi padre no estaba y cuando fui a dar el beso a mamá, ésta sin darle la importancia de otros días, me dijo fríamente:
-Cómo jovencito, ¿éstas son horas de venir?... Yo no respondí nada. Mi madre agregó:
-¡Está bien!...
Metíme en mi cuarto y me senté en la cama con la cabeza inclinada. Nunca había llegado tarde a mi casa. Oí un manso ruido: levanté los ojos. Era mi hermanita. Se acercó a mí tímidamente.
-Oye -me dijo tirándome del brazo y sin mirarme de frente-, anda a comer...
Su gesto me alentó un poco. Era mi buena confidente, mi abnegada compañera, la que se ocupaba de mí con tanto interés como de ella misma.
¿Ya comieron todos? le interrogué. -Hace mucho tiempo. ¡Si ya vamos a acostarnos! Ya van a bajar el farol...
-Oye, -le dije-, ¿y qué han dicho?...
-Nada; mamá no ha querido comer…
Yo no quise ir a la mesa. Mi hermana salió y volvió al punto trayéndome a escondidas un pan, un plátano y unas galletas que le habían regalado en la tarde.
-Anda, come, no seas zonzo. No te van a hacer nada... Pero eso sí, no lo vuelvas a hacer…
-No, no quiero.
-Pero oye, ¿dónde fuiste?...
Me acordé del circo. Entusiasmado pensé en aquel admirable circo que había llegado, olvidé a medias mi preocupación, empecé a contarle las maravillas que había visto. ¡Eso era un circo!
-Cuántos volatineros hay -le decía, un barrista con unos brazos muy fuertes; un domador muy feo, debe ser muy valiente porque estaba muy serio. ¡Y el oso! ¡En su jaula de barrotes, husmeando entre las rendijas!
¡Y el payaso!... ¡pero qué serio es el payaso! Y unos hombres, un montón de volatineros, el caballo blanco, el mono, con su saquito rojo, atado a una cadena. ¡Ah, es un circo espléndido!
-¿Y cuándo dan función?
-El sábado...
E iba a continuar, cuando apareció la criada:
-Niñita, ¡a acostarse!
Salió mi hermana. Oí en la otra habitación la voz de mi madre que la llamaba y volví a quedarme solo, pensando en el circo, en lo que había visto y en el castigo que me esperaba.
Todos se habían acostado ya. Apareció mi madre, sentóse a mi lado y me dijo que había hecho muy mal. Me riñó blandamente, y entonces tuve claro concepto de mi falta. Me acordé de que mi madre no había comido por mí: me dijo que no se lo diría a papá, porque no se molestase conmigo. Que yo la hacía sufrir, que yo no la quería...
¡Cuán dulces eran las palabras de mi pobrecita madre! ¡Qué mirada tan pesarosa con sus benditas manos cruzadas en el regazo! Dos lágrimas cayeron juntas de sus ojos, y yo que hasta ese instante me había contenido no pude más y, sollozando, le besé las manos. Ella me dio un beso en la frente. ¡Ah, cuán feliz era, qué buena era mi madre, que sin castigarme, me había perdonado!
Me dio después muchos consejos, me hizo rezar "el bendito", me ofreció la mejilla, que besé, y me dejó acostado.
Sentí ruido al poco rato. Era mi hermanita. Se había escapado de su cama descalza; echó algo sobre la mía, y me dijo volviéndose a la carrera y de puntitas como había entrado:
-Oye, los dos centavos para ti, y el trompo también te lo regalo...
Soñé con el circo. Claramente aparecieron en mi sueño todos los personajes. Vi. desfilar a todos los animales. El payaso, el oso, el mono, el caballo, y en medio de ellos, la niña rubia, delgada, de ojos negros, que me miraba sonriente. ¡Qué buena debía ser esa criatura tan callada y delgaducha! Todos los artistas se agrupaban, bailaba el oso, pirueteaba el payaso, giraba en la barra el hombre fuerte, en su caballo blanco daba vueltas al circo una bella mujer, y todo se iba borrando en mi sueño, quedando sólo la imagen de la desconocida niña con su triste y dulce mirada lánguida.
Llegó el sábado. Durante el almuerzo, en mi casa, mis hermanos hablaron del circo. Exaltaban la agilidad del barrista, el mono era un prodigio, jamás había llegado un payaso más gracioso que "Confitito"; qué oso tan inteligente y luego... todos los jóvenes de Pisco iban a ir aquella noche al circo...
Papá sonreía aparentando seriedad. Al concluir el almuerzo sacó pausadamente un sobre.
-¡Entradas! - cuchichearon mis hermanos.
-Sí, entradas. ¡Espera!...
-¡Entradas! -insistía el otro.
El sobre fue al poder de mi madre.
Levantóse papá y con él la solemnidad de la mesa; y todos saltando de nuestros asientos, rodeamos a mi madre.
-¿Qué es? ¿Qué es? ...
-Estarse quietos o... ¡no hay nada!
Volvimos a nuestros asientos. Abrióse el sobre y ¡oh, papelillos morados!
Eran las entradas para el circo; venían dentro de un programa. ¡Qué programa! ¡Con letras enormes y con los artistas pintados! Mi hermano mayor leyó. ¡Qué admirable maravilla!
El afamado barrista Kendall, el hombre de goma; el célebre domador Mister Glandys; la bellísima amazona Miss Blutner con su caballo blanco, el caballo matemático; el graciosísimo payaso "Confitito", rey de los payasos del Pacífico, y su mono; y el extraordinario y emocionante espectáculo "El Vuelo de los Cóndores", ejecutado por la pequeñísima artista Miss Orquídea.
Me dio una corazonada. La niña no podía ser otra... Miss Orquídea. ¿Y esa niña frágil y delicada iba a realizar aquel prodigio? Celebraron alborozados mis hermanos el circo; y yo, pensando, me fui al jardín, después a la Escuela, y aquella tarde no atravesé palabra con ninguno de mis camaradas.
A las cuatro salí del colegio, y me encaminé a casa. Dejaba los libros cuando sentí ruido y las carreras atropelladas de mis hermanos.
-¡EI "convite"! ¡EI "convite"!...
-¡Abraham, Abraham! -gritaba mi hermanita -¡Los volatineros!
Salimos todos a la puerta. Por el fondo de la calle venía un grupo enorme de gente que unos cuantos músicos precedían. Avanzaron. Vimos pasar la banda de músicos con sus bronces ensortijados y sonoros, el bombo iba delante dando atronadores compases, después en un caballo blanco, la artista Miss Blutner, con su ceñido talle, sus rosadas piernas, sus brazos desnudos y redondos. Precioso atavío llevaba el caballo, que un hombre con casaca roja y un penacho en la cabeza, lleno de cordones, portaba de la brida: después iba Mister Kendall, en traje de oficio, mostrando sus musculosos brazos, en otro caballo. Montaba el tercero Miss Orquídea, la bellísima criatura, que sonreía tristemente; enseguida el mono, muy engalanado, caballero en un asno pequeño, y luego "Confitito", rodeado de muchedumbre de chiquillos que palmoteaban a su lado llevando el compás de la música.
En la esquina se detuvieron y "Confitito"entonó al son de la música esta copla:
Los jóvenes de este tiempo usan flor en el ojal y dentro de los bolsillos no se les encuentra un real...
Una algaraza estruendosa coreó las últimas palabras del payaso. Agitó éste su cónico gorro, dejando al descubierto su pelada cabeza. Rompió el bombo la marcha y todos se perdieron por el fin de la plazoleta hacia los rieles del ferrocarril para encaminarse al pueblo.
Una nube de polvo los seguía y nosotros entramos a casa nuevamente, en tanto que la caravana multicolor y sonora se esfumaba detrás de los toñuces, en el salitroso camino.
Mis hermanos apenas comieron. No veíamos la hora de llegar al circo. Vestímonos todos, y listos, nos despedimos de mamá. Mi padre llevaba su "Carlos Alberto".
Salimos, atravesamos la plazuela, subimos la calle del tren, que tenía al final una baranda de hierro, y llegamos al cochecito, que agitaba su campana. Subimos al carro, sonó el pitear de partida; una trepidación; soltóse el breque, chasqueó el látigo, y las mulas halaron.
Llegaron por fin al pueblo y poco después al circo. Estaba éste en una estrecha calle. Un grupo de gente se estacionaba en la puerta que iluminaban dos grandes aparatos de bencina de cinco luces.
A la entrada, en la acera, había mesitas, con pequeños toldos, donde en floreados vasos con las armas de la patria estaba la espumosa blanca chicha de maní, la amarilla de garbanzos y la dulce de "bonito", las butifarras que eran panes en cuya boca abierta el ají y la lechuga ocultaban la carne; los platos con cebollas picadas en vinagre, la fuente de "escabeche" con sus yacentes pescados, "la causa", sobre cuya blanda masa reposaba graciosamente el rojo de los camarones, el morado de las aceitunas, los pedazos de queso, los repollos verdes y el "pisco" oloroso, alabado por las vendedoras...
Entramos por un estrecho callejoncito de adobes, pasamos un espacio pequeño donde charlaban gentes, y al fondo, en un inmenso corralón, levantábase la carpa. Una gran carpa, de la que salían gritos, llamadas, piteos, risas. Nos instalamos. Sonó una campanada.
-¡Segunda! -gritaron todos, aplaudiendo.
El circo estaba rebosante. La escalonada muchedumbre formaba un gran círculo, y delante de los bajos escalones, separada por un zócalo de lona, la platea, y entre ésta y los palcos que ocupábamos nosotros, un pasadizo. Ante los palcos estaba la pista, la arena donde iban a realizarse las maravillas de aquella noche.
Sonó largamente otro campanillazo.
-¡Tercera! ¡Bravo, bravo!
La música comenzó con el programa:
"Obertura por la banda". Presentación de la compañía. Salieron los artistas en doble fila.
Llegaron al centro de la pista y saludaron a todas partes con una actitud uniforme, graciosa y peculiar; en el centro, Miss Orquídea con su admirable cuerpecito, vestido de punto, con zapatillas rojas, sonreía.
Salió el barrista, gallardo, musculoso, con sus negros, espesos y retorcidos bigotes. ¡Qué bien peinado! Saludó. Ya estaba lista la barra. Sacó un pañuelo de un bolsillo secreto en el pecho, colgóse, giró retorcido vertiginosamente, paróse en la barra, pendió de corvas, de brazos, de vientre; hizo rehilete y, por fin, dio un gran salto mortal y cayó en la alfombra, en el centro del circo. Gran aclamación. Agradeció. Después todos los números del programa. Pasó Miss Blutner corriendo en su caballo; contó éste con la pata desde uno hasta diez; a una pregunta que le hizo su ama de si dos y dos eran cinco, contestó negativamente con la cabeza, en convencido ademán. Salió Mister Glandys con su oso; bailó éste acompasado y socarrón, pirueteó el mono, se golpeó varias veces el payaso y, por fin, el público exclamó al terminar el segundo entreacto:
-¡EI Vuelo de los Cóndores!
Un estremecimiento recorrió todos mis nervios. Dos hombres de casaca roja pusieron en el circo, uno frente a otro, unos estrados altos, altísimos, que llegaban hasta tocar la carpa. Dos trapecios colgados del centro mismo de ésta oscilaban, Sonó la tercera campanada y apareció entre dos artistas Miss Orquídeacon su su apacible sonrisa; llegó al centro, saludó graciosamente, colgóse de una cuerda y la ascendieron al estrado. Paróse en él delicadamente, como una golondrina en un alero breve. La prueba consistía en que la niña tomase el trapecio que, pendiendo del centro, le acercaban con unas cuerdas a la mano, y, colgada de él, atravesara el espacio, donde otro trapecio la esperaba, debiendo en la gran altura cambiar de trapecio y detenerse nuevamente en el estrado opuesto.
Se dieron las voces, se soltó el trapecio opuesto, y en el suyo la niña se lanzó mientras el bombo -detenida la música- producía un ruido siniestro y monótono. ¡Qué miedo, qué dolorosa ansiedad!
¡Cuánto habría dado yo porque aquella niña rubia y triste no volase!
Serenamente realizó la peligrosa hazaña. El público silencioso y casi inmóvil la contemplaba y cuando la niña se instaló nuevamente en el estrado y saludó, segura de su triunfo, el público la aclamó con vehemencia.
La aclamó mucho. La niña bajó, el público seguía aplaudiendo. Ella, para agradecer hizo unas pruebas difíciles en la alfombra, se curvó, su cuerpecito se retorcía como un aro, y enroscada, giraba como un extraño monstruo, el cabello despeinado, el color encendido. El público aplaudía más, más. El hombre que la traía en el muelle de la mano habló algunas palabras con los otros. La prueba iba a repetirse.
Nuevas aclamaciones. La pobre niña obedeció al hombre adusto casi inconscientemente. Subió. Se dieron as voces. El público enmudeció, el silencio se hizo en el circo y yo hacía votos, con los ojos fijos en ella, porque saliese bien de la prueba. Sonó una palmada y Miss Orquídea se lanzó… ¿Qué le pasó a la niña? Nadie lo sabía. Cogió mal el trapecio, se soltó a destiempo, titubeó un poco, dio un grito profundo, horrible pavoroso y cayó como una avecilla herida en el vuelo. Sobre la red del circo, que la salvó de la muerte. Rebotó en ella varias veces. El golpe fue sordo. La recogieron, escupió y vi mancharse de sangre su pañuelo, perdida en brazos de esos hombres y en medio del clamor de la multitud.
Papá nos hizo salir, cruzamos las calles, tomamos el cochecito y yo, mudo y triste, oyendo los comentarios, no sé que cosas pensaba contra esa gente. Por primera vez comprendí entonces que había hombres muy malos…
Pasaron algunos días. Yo recordaba siempre con tristeza a la pobre niña; la veía entrar al circo, vestida de punto, sonriente, pálida; la veía después caída, escupiendo sangre en el pañuelo, ¿dónde estaría? El circo seguía funcionando. Mi padre no quiso que fuéramos más. Pero ya no daban el Vuelo de los Cóndores. Los artistas habían querido explotar la piedad del público haciendo palpable la ausencia de Miss Orquídea.
El sábado siguiente, cuando había vuelto de la Escuela, y jugaba en el jardín con mi hermana, oímos música o
-¡El convite! ¡Los volatineros!...
Salimos en carrera loca. ¿Vendría Miss Orquídea?...
¡Con qué ansia vi acercarse el desfile! Pasó el bombo sordo con sus golpes definitivos, los músicos con sus bronces ensortijados, platillos estridentes, los acróbatas, y después, después el caballo de Miss Orquídea, solo, con un listón negro en la cabeza ... Luego el resto de la farándula, el mono impasible haciendo sus eternas muecas sin sentido…
¿Dónde estaba Miss Orquídea? ...
No quise ver más; entré a mi cuarto y por primera vez, sin saber por qué, lloré a escondidas la ausencia de la pobrecita artista.
Algunos días más tarde, al ir, después del almuerzo, a la Escuela, por la orilla del mar, al pie de las casitas que llegan hasta la ribera y cuyas escalas mojan las olas a ratos, salpicando las terrazas de madera, sentéme a descansar, contemplando el mar tranquilo y el muelle, que a la izquierda quedaba.
Volví la cara al oír unas palabras en la terraza que tenía a mi espalda y vi algo que me inmovilizó. Vi una niña muy pálida, muy delgada, sentada, mirando desde allí el mar. No me equivocaba: era Miss Orquídea, en un gran sillón de brazos, envuelta en una manta verde, inmóvil.
Me quedé mirándola largo rato. La niña levantó hacia mí los ojos y me miró dulcemente. ¡Cuán enferma debía estar! Seguí a la Escuela y por la tarde volví a pasar por la casa. Allí estaba la enfermita, sola. La miré cariñosamente desde la orilla; esta vez la enferma sonrió, sonrió. ¡Ah, quién pudiera ir a su lado a consolarla! Volví al otro día, y al otro, y así durante ocho días. Éramos como amigos. Yo me acercaba a la baranda de la terraza, pero no hablábamos. Siempre nos sonreíamos mudos y yo estaba mucho tiempo a su lado.
Al noveno día me acerqué a la casa. Miss Orquídea no estaba. Entonces tuve una sospecha: había oído decir que el circo se iba pronto. Aquél día salía el vapor. Eran las once, crucé la calle y atravesé el jirón de la Aduana. En el muelle vi a algunos de los artistas con maletas y líos, pero la niña no estaba. Me encamine a la punta del muelle y esperé en el embarcadero. Pronto llegaron los artistas en medio de gran cantidad del pueblo y de granujas que rodeaban al mono y al payaso. Y entre Miss Blutner y Kendall, cogida de los brazos, caminando despacio, tosiendo, tosiendo, la bella criatura.
Metíme entre las gentes para verla bajar al bote desde el embarcadero. La niña buscó algo con los ojos, me vio, sonrió muy dulcemente conmigo y me dijo al pasar junto a mí:
-Adiós...
-Adiós…
Mis ojos la vieron bajar en brazos de Kendall al botecillo inestable; la vieron alejarse de los mohosos barrotes del muelle; y ella me miraba triste con los ojos húmedos; sacó su pañuelo y lo agitó mirándome; yo la saludaba con la mano, y así se fue esfumando, hasta que sólo se distinguía el pañuelo como una ala rota, como una paloma agonizante, y por fin, no se vio más que el bote pequeño que se perdía tras el vapor...
Volví a mi casa, y a las cinco, cuando salí de la Escuela, sentado en la terraza de la casa vacía, en el mismo sitio que ocupara la dulce amiga, vi perderse a lo lejos en la extensión marina el vapor, que manchaba con su cabellera de humo el cielo sangriento del crepúsculo.
Abraham Valdelomar
Ica 1888-Ayacucho 1919
La ilustración que acompaña el hermoso cuento de Abraham Valdelomar pertenece a la artista Giovanna Torres.
Un extra, este es el cuento "El Alma de la Quena" de Abraham Valdelomar ilustrado por Monterrey.
Abraham Valdelomar tambien era dibujante de comics
Biografia de Abraham Valdelomar
Blog con tareas de colegio.


necesito el cuento el alfarero porfaaa y la paraca!!.......escribelos tambien!
ResponderEliminarporfaa la paracaa! escribellaaa
ResponderEliminarMUYN BUENA ESCRITURA YO V I DOS ERRORES
ResponderEliminarno hay imagenes
ResponderEliminarHola gracias a ti puedo hacer un trabajo que me pidieron en el cole si!!!!
ResponderEliminaresa es chvre erl cuento es muy bonito pero escriban los demas pxx como las poesias y too eso
ResponderEliminarmuchas gracias por ti no repeti el año
ResponderEliminaryo estoy buscando orta cosa ESO YA lo LEI
ResponderEliminarY GRACIAS A ES TE CUENTO PASE DE AÑO
muy-lindo-gracias-por-escribirlo-y-mucha-suerte-con-el-vuelo-de-los-condores
ResponderEliminargraziiaz de verdd porq por esO se de q cuento escribiir ahoraa! :)
ResponderEliminarbuen0000 a mi paece mui
ResponderEliminarb00nit000 la izt0000ria!!!!!!!
te rek000miend000 k la leazzzz
/M/*/I/*/L/*/I/*/T/*/A/
Q BONITO CUENTO YO SOY PADRE DE FAMILIA Y NUNCA LO HABIA LEIDO POR SUERTE Q A MI PEQUEÑA HIJA LE DEJARON ESTA LECTURA EN SU COLEGIO Y LE EMOS SACADO PROVECHO DE VERDAD MUY BONITA HISTORIA A MI ME HACE RECORDAR MI INFANCIA GRACIAS ABRAHAM DIOS TE ILUMINE HAYA ARRIBA.
ResponderEliminarmuy
ResponderEliminarpor fa agan un argumento para copiarlo
ResponderEliminarhola, la verdad la historia no es muy bonita, pero si es bonita, tambien e visto q le falta imagenes y he encontrado dos herrores.
ResponderEliminarpor fissss, pueden poner una obra mas iteresante
q bonita la estoria papai
ResponderEliminararely..
ResponderEliminareste cuento esta muy argumentado leanlo
QUE FEA ES LA OBRA BIEN ABURRIDA IO LA QUEME
ResponderEliminarQUE BONITO LIBRO
ResponderEliminarfue feo el resumen me saque mala nota en la escuela.........´-
ResponderEliminarpofa agan un argumento de la obra
ResponderEliminarkarol dijo: me parecio muuy trite y muy sentimental muy bonita la obra ehhh
ResponderEliminarq hermoso el cuento
ResponderEliminarah
lo maximo
jaja
xd
NO TANTO
bye
Muy buena es una de las mejores obras de abraham valdelomar.
ResponderEliminarno encuentro lo necesario
ResponderEliminarola,algunos no la saben pero soy leonel messi y acabo de leer el vuelo de los condores y me parecio muy bonito,lo recomiendo para los futuros lectores.
ResponderEliminarme encanto lean mucho mas
ResponderEliminarhola soy daniela la obra me parecio de lo mas chido 1.58
ResponderEliminarolle das asco
ResponderEliminarchevere jaja
ResponderEliminarkiero la determinacion del tema del cuento el vuelo d elos condores pongan pee
ResponderEliminarquiero la clasificacion del vuelo de los condores peeeeeeeee jajajaja
ResponderEliminarjajajajajajaja ppppppppppppe no sean malos pee
ResponderEliminarmuy buena la obralo habia leído en el colegio quisiera que me dijeran que es un Carlos Alberto en la obra
ResponderEliminaroiep graxxx m has salvado la vida!!!! xlo- tendre algo q presentar xD
ResponderEliminarta lindoo el cuento pro nu m gusto muxo el final io qria q pasara algo mmmm noc q tuviera un final + "feliz" jajaja
ResponderEliminarla obra esta muy bonita y sentimental ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...............
ResponderEliminarcreo que deben aumentar imagenes.
esa obra esta bien chanal leanla ...
ResponderEliminar¿puedo hacer una pregunta
ResponderEliminarhola px soy ali pzz jejeje de tingo maria px na mas
ResponderEliminarolz esta bien bonito pero aumenten imagenes ps bueno bye XD
ResponderEliminaresta brabaso pero lo que me da trizteza es el final de la lectura ¿? bayyyyyyyyyyyyyy
ResponderEliminaresta lindo aunque yo ya lo habia leido
ResponderEliminarkatherine de tingo maria pz leyendo la lectura esta bonito.
ResponderEliminarel cuento estuvo muy bonito
ResponderEliminargracias era lo q buscaba gracias
ResponderEliminarel cunento
ResponderEliminarvuelo de los
condores stava
super chaevere
gracias
que lindo cuento
ResponderEliminares bien monse tu obra
ResponderEliminarMuy Bonita la obra me gusto pero creo que le falta algo i eso es mi msn creo xdxd
ResponderEliminardark_30_3@hotmial.com
es muy bonita la historia te recomiendo que la leas
ResponderEliminarsuerte en tus estudios que
Dios te bendiga bye cuidense
BENDISIONES.....
Hasta printo y leanla jajaja bye adios
hola tengo 9 anhos y admiro a mi amigo de veras quisiera ser como el .
ResponderEliminares muy linda esta obra y a la vez trizte
ResponderEliminarestuvo muy triste la obra pero bonita
ResponderEliminares lo mejor q he leido caray q lindo cuento ese es nuestro pais no creen
ResponderEliminarhola soy G.N DE GUADALUPE PERU EL CUENTO ESTUVO BACAN PERO AL FINAL ESTUVO BIEN TRISTE
ResponderEliminargracias me ayudaste mucho
ResponderEliminarhola soy liliana el cuento estubo bacan pero el final estuvo muy triste
ResponderEliminarola muy bonito el cuento
ResponderEliminarnadamas que eso si enta muy
infinito
jjejje
muy bueno nadamas que eso
ResponderEliminarsi esta muy infinito
jjeejje
ola que bonita obra
ResponderEliminarlokazo eh me gustaa
ResponderEliminarME ENCANTA DEBERIAS HACER MUCHOS MÀS
ResponderEliminargracias a este cuento y otros cuentos mas aprendi a resolver comprension de lectura
ResponderEliminarjodanse todos jajaj
ResponderEliminarnecesito el cuento de la nuez de abraham valdelomar plissssssssss es tarea
ResponderEliminarestubo interesante me pidieron en el cole
ResponderEliminarno se quien abra escrito esto pero esta bien xvr grax mem!!!
ResponderEliminarbueno este cuento esta bien bonito pero no dice como se llaman los personajes princpales
ResponderEliminarme gusta esta obra no solo por lo vernacular sino porque el autor abraham valdelomar relata su infancia cerca a la pubertad
ResponderEliminarQUE chevre
ResponderEliminaresto es perfecto para mi trabajo
ResponderEliminares una mierda
ResponderEliminarbueno muy bueno
ResponderEliminarq xvr el cuento me gusto muxo
ResponderEliminarES HERMOSO EL CUENTO ES EL MEJOR CUENTO QUE E LEIDO EN MI VIDA.
ResponderEliminares un hermoso centojejeje
ResponderEliminares muy bueno justo el q me pidieronen el cole
ResponderEliminarbesos pspspsps
lo encontre por fin lo bnusce por todad partes
ResponderEliminarnesesito la bibliografia del vuelo de los condores
ResponderEliminareste cuento me encanto fue el mejor que lei en mis 50 añós de mujer soltera.y admiro mucho a el gran artista peruano abrahan valdelomar.eres elmejorrrrrrrrrrrrrrrrr...
ResponderEliminarpuede que este autor sea,o mas bien este muerto..pero nunca lo estara en mi corazon (osea...nunca estara muerto en mi corazon)
lklklklll
ResponderEliminarhola este cuento esta mas o menos, bueno me ayudo un poco
ResponderEliminargaracias bay cuidense
porfabor nesesito ayuda con el significado de la palabra "Carlos Alberto". de ante mano gracias
ResponderEliminarEstuvo buena la obra, me ayudaste mucho pero... ¿qué es un Carlos Alberto?
ResponderEliminarq bonita historia abraham eres de lo maximo a mi me dejaron este cuento para responc¡der preguntas y yo entiendo la lectura
ResponderEliminarque vacan pero yo quiero su geografia
ResponderEliminarfaltan las preguntas y las respuestas pero el cuento esta bien bonito px
ResponderEliminarQue cheverengue me gusto eso
ResponderEliminarMe gusta l obr de EL VUELO DE LOS CONDORES.......__ -_-
ResponderEliminarGRASIAS PO LA OBR ¿¿¿¿¿¿??????¡¡¡¡¡!!!!!!!!¿¿¿
"xvr"
ResponderEliminarrefranes sobre el vuelo de los condores
ResponderEliminarES UNA LINDA OBRA ES CASI UNA DE LAS MEJORES OBRAS DEL MUNDO TODAS SON GENIALES COMO:
ResponderEliminarEL CABALLERO CARMELO
LOS OJOS DE JUDA
ETC
EN FIN NADIE ES PERFECTO PERO ABRAHAN VALDELOMAR SI QUE LO ES
es muy bonita la histopria que hermosaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
ResponderEliminarque linda obra.... me encanta mucho
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