
Declararon infundada la recusación a los vocales en el siguiente juicio a Fujimori.
Comparte este post con tus Redes Sociales





Madrid (EFE).- Un cómic que se pone hoy a la venta en España reconstruye los atentados del 11 de marzo del 2004 en Madrid para centrarse en “el drama humano” de esa tragedia, huyendo de “cualquier acercamiento morboso”, explicó a Efe uno de los guionistas, Pepe Gálvez.
“11-M: La novela gráfica” está prologado por Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo y madre de Daniel, una de las 191 víctimas de los ataques, cuyos nombres quedan reflejados en el cómic, escritos uno por uno por orden alfabético.
“Muchos se han bajado de los trenes, pero millones más siguen cada día acompañándonos y un cómic como este es un abrazo solidario para el recuerdo”, asegura Manjón en el prólogo.
Antoni Guiral y Pepe Gálvez, guionistas de la historia, vieron en el cómic un medio que podía ayudar a “entender lo que pasó, plantear por qué pasó y entender la repercusión de un suceso que no es ajeno y que rompió la vida de una población”.
Fuente: El Comercio

Pedro Challe, hijo estilístico de la deformación alemana y la languidez francesa, que pasará a la historia como el más narrativo de los dibujantes del período y como aquel que en su sección La semana cómica (1912-1932), logró representar todos los matices del mestizaje racial peruano, ahí donde los otros sólo veían blancos o negros. Frente a otros dibujantes limeños que ante la acelerada modernización del período eligen mostrar una Lima inmutable, detenida en sus tradiciones, Challe hará crónica desconcertada o irónica del cambio. Asimismo, su retrato de Lima como una ciudad disfuncional en la que cada clase social es dañina o está fuera de sitio, permanece aislada no sólo en la historieta, sino en cualquier otra manifestación artística peruana hasta los primeros años veinte.Imagen de la Revista "Variedades", proporcionada por Vladimir Gonzalez
Será también Challe quien en 1912 crea la primera serie peruana, «Cinema», protagonizada por un chiquillo malcriado y agresivo al que las palizas no educan en lo más mínimo, y que frente a la posibilidad de que el chiquillo elija como víctima a su propio padre, será interrumpida (tras 9 episodios) por la revista (a ello se debe la presencia de tantos tíos en vez de padres y madres en la historieta estadounidense de las primeras décadas del siglo XX). A ella le seguirá «Instantáneas», que con el escenario de la primera guerra mundial revela que los europeos no son menos caóticos que los peruanos. También en 1916 aparece «Historia del Perú en guasa» (término antiguo que significa «en broma») realizada por Juan Marcoz Sarrín en la órbita estilística de Challe y que alcanza casi un año de duración.
Mario Lucioni, La Historieta Peruana, Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta
El poster en cuestión, claro como dice el Ciudadano el sorteado incluye la firma












