miércoles, 5 de junio de 2013

¡Guerra Zombie!


En un día ordinario, Gerry Lane y su familia de pronto encuentran su tranquilo trayecto interrumpido por un embotellamiento urbano. Como ex-investigador de las Naciones Unidas, Lane siente que ése no es un atasco de tráfico común. Mientras los helicópteros de la policía surcan el cielo y oficiales en motocicleta pasan rápidamente a su lado, la ciudad se convierte en un caos.

Algo causa que hordas de personas se ataquen ferozmente unas a otras; se trata de un virus letal que se propaga a través de una sola mordida, convirtiendo a humanos saludables en algo irreconocible, irreflexivo y salvaje. Un vecino se vuelve contra otro; un extraño amigable en un instante se convierte en un peligroso enemigo. El origen del virus se ignora y el número de infectados aumenta exponencialmente cada día, convirtiéndose en una pandemia global. A medida que los infectados superan a los ejércitos del mundo y derrocan a sus gobiernos, Lane se ve obligado a retomar su peligrosa vida anterior para garantizar la seguridad de su familia, encabezando una desesperada búsqueda mundial para descubrir la fuente de la epidemia y un medio para detener su implacable propagación.

Paramount Pictures y Skydance Production presentan, en asociación con Hemisphere Media Capital y GK Films, una producción de Plan B Entertainment/2DUX2, la película de Marc Forster, “Guerra Mundial Z”. La cinta será distribuida mundialmente por Paramount Pictures Corporation, una compañía de Viacom, Inc.

“Guerra Mundial Z” comienza como una novela de horror post-apocalíptico de Max Brooks llamada World War Z: An Oral History of the Zombie War, escrita en primera persona, como un relato individual de aquéllos que la experimentaron. Los productores Brad Pitt, Dede Gardner y Jeremy Kleiner leyeron el libro en galeras antes de que se editara y los cautivó, junto a todos los miembros en su compañía de producción, Plan B Entertainment.

“Hace cinco años no sabía nada sobre zombies. Ahora me considero un experto”, recuerda Pitt. “El libro de Max trata el género zombie como una pandemia global que se propaga de forma similar a los virus que hemos visto, como el SARS. ¿Qué pasa cuando esto rompe las convenciones sociales...? ¿Qué pasa cuando todo lo que nos importa hoy en día se esfuma? ¿Qué pasa cuando las estructuras de poder y las normas sociales se hunden? ¿Quién sobrevivirá?”
“La obra nos conmovió como algo importante y premonitorio, pese a ser un libro de zombies, o quizá por eso. No sabíamos por qué era tan atractivo”, comenta Gardner.
El enorme alcance de la historia también interesó a Kleiner, que conocía el trabajo de Brooks, pues había leído su libro adjunto/manual de campo, The Zombie Survival Guide.

“La escala global, la confluencia de zombies, política e instituciones nos intrigó y añadió elementos interesantes y contemporáneos inusuales en el género zombie”, dice Kleiner.

Sin embargo el testimonio de diversas personas en la novela no se integraba bien en un guión para un largometraje. A la larga los realizadores cinematográficos decidieron narrar la historia a través de un protagonista en vez de varios, pero procuraron mantener la esencia de los temas y los puntos de la trama que inicialmente les atrajeron.
“Fue evidente que adaptar la estructura del libro representaría un gran reto. Tratamos de seguir la narrativa original pero al iniciar el proceso descubrimos que la tensión dramática se reducía mucho, al menos en términos cinematográficos. Debíamos regresar al momento en que ocurrió el brote zombie y convertir eso en la pieza central. Nuestro objetivo era trasmitir autenticidad, que el público sintiera que esto nos podría ocurrir a nosotros en la actualidad, a las personas que conocemos. Así, aunque la estructura difiere, espero que la película evoque la sensación que tuvimos cuando leímos el libro de Max”, añade Gardner.

Mientras trabajaban en el guión, el equipo decidió que era momento de buscar un director y acudieron a Marc Forster.
“Marc tenía ideas afines y también se comprometió a ubicar la historia en el mundo real y mantener la verosimilitud del material”, comenta Gardner.

“Respeto a Marc como un director que ha hecho muchas clases de películas distintas, pero mantiene un vínculo común al abordar los problemas humanos esenciales: familia, amor, pérdida. Aporta este enfoque humanista a nuestra película y creo que su actitud receptiva, al no tener nociones preconcebidas de las limitaciones del género zombie, fue muy útil”, añade Kleiner.
Plan B le envió el libro a Forster y, al igual que ellos, quedó fascinado.

“Me pareció una excelente obra y trata temas que de verdad me interesan”, explica Forster. “Me reuní con los integrantes de Plan B y hablamos creativamente sobre lo que se podría hacer con el proyecto. Ellos ya habían desarrollado el guión y me lo dieron; ése fue el inicio de nuestra colaboración que finalmente derivó en esta cinta”.

Las “películas de zombies” se han convertido en un género propio y hoy disfrutan de un renacimiento muy notorio. Forster está convencido de que hay una razón temática para este resurgimiento y muchos símbolos de los zombies lo conmovieron y lo atrajeron al proyecto.

“Creo que las películas de zombies son fascinantes pues fueron muy populares en los años 70, en una época de incertidumbre y agitación en la sociedad. Actualmente vivimos una era de cambio y escepticismo, así que los zombies también nos atraen. Ellos simbolizan una gran metáfora, representan una especie de inconsciencia y son como un espejo que refleja lo que está ocurriendo en el mundo. Nosotros como seres humanos, como especie, estamos aletargados en cierto grado y a la larga debemos despertar”, reflexiona Forster.

“No conozco a alguien que no encuentre zombies en el espíritu de la época. Yo los veo en la publicidad del New Yorker, que anuncia Estuches de Sobrevivencia contra Zombies. El movimiento Occupy Wall Street invoca muchas cosas de la mitología zombie y obviamente está el impresionante éxito de ‘The Walking Dead’, que es el programa con más alta audiencia en la televisión por cable. Es complicado asignar metáforas a algo que considero un concepto muy popular, pero claramente también forman parte de esto. El lenguaje del mundo zombie se entiende con más facilidad hoy en día y eso se debe a todo lo que pasa en nuestra época. Las personas están atadas a sus pantallas y monitores y audífonos en el sentido más básico, ellas caminan por ahí como zombies y no interactúan con otros seres humanos. Además, al menos para mí, el mundo se siente como un lugar endeble... inestable. Como si hubiera grandes olas de emociones y conductas que nos sobrepasan y esto ocurre cada vez más rápido. También tiene sus raíces en un amor histórico por este género. Creo que ‘Guerra Mundial Z’ es intensa y divertida... también es imparable, épica, atemorizante y espero que, al final, satisfactoria”, comenta Gardner.

Sin duda, gran parte del atractivo inicial del proyecto para Pitt consistió en las escenas de vibrante acción y la carrera contra el tiempo que narra la historia.

“Esos zombies son espeluznantes como el infierno y la película funciona en diversos niveles”, dice Pitt. ”Pero sobre todo es una excelente diversión veraniega y, francamente, algo que deseaba hacer para que mis hijos lo disfruten”.

Forster es renuente a categorizar “Guerra Mundial Z” únicamente como una “película de zombies”. “No trata sólo de ellos, también aborda un apocalipsis global que ocurre debido a la propagación de los zombies”, añade.

“Hay muchos paralelos de lo que vivimos culturalmente en nuestros días que derivan hacia una ‘película de zombies’, pero lo genial del libro de Max es que se ubica en una época realista y dentro de un marco de trabajo verosímil. Eso me interesó, deseaba crear una cinta que se sintiera real, que el público sintiera que eso nos podría pasar ahora a nosotros. La premisa general es que cualquier cosa puede suceder, en cualquier escenario, cualquier día. Nadie está a salvo, todos somos susceptibles. Es el argumento de la película, pero también es la vida real”, dice Forster.

Obviamente la parte más crítica de la filmación fueron los zombies mismos. Forster y la compañía deseaban honrar el género, pero no ser limitados por éste para crear algo original y orgánico para esta historia en particular.
“Con las películas de zombies a la larga todos regresan al concepto de George Romero debido a que es muy icónico. Hace poco se estrenó ‘28 Days Later’, etcétera. Sin embargo, como realizador cinematográfico siempre quieres hacer cosas innovadoras, incluso si respetas el marco de su historia. Y eso es lo que tratamos de hacer aquí. Trasladamos ciertos elementos de zombies clásicos, pero sus movimientos y motivaciones serían diferentes”, explica Forster.

Específicamente los cineastas basaron la conducta de los zombies en la “teoría de los enjambres”, un patrón de movimiento que se observa en la naturaleza y que ellos resaltaron incluso antes de que estas criaturas bastante anormales aparecieran en la pantalla.
“Es la forma en que se mueven juntos los tropeles de aves, peces u hormigas. Es como si tuvieran una ‘inteligencia de enjambre’. Pensé que sería interesante ver a estos zombies, que no tienen intelecto porque son muertos que caminan, reaccionar como un enjambre. No siguen una dirección real pero se mueven como un todo, tienen como una conciencia inconsciente.
Cuando se mueven como este grupo histérico los zombies son altamente peligrosos; sin embargo no siempre son tan agresivos. En ‘Guerra Mundial Z’, las mejores pero aun así horrendas vistas que tenemos de los zombies son cuando están durmientes.
“Si no se les provoca son pasmados, lentos y vacilantes. Pero cuando comienza la agitación para alimentarse es como si un tiburón percibiera la sangre. En el momento que perciben algo que pueden atacar, simplemente se lanzan contra eso. Y desde un principio establecimos que ellos se sentían atraídos por el sonido”, explica Forster.
Los realizadores cinematográficos crearon deliberadamente una “historia de trasfondo” creíble para la conducta de los zombies; para hacerlo, al igual que Gerry, comenzaron con sus orígenes.
“Se hizo un gran trabajo para relacionar nuestra mitología zombie con la ciencia. Contratamos a varios asesores que nos hablaron de todo, desde enfermedades infecciosas hasta la conducta de enjambre o mecanismos de defensa fisiológicos. Aprendimos cómo la gente o los animales se protegen a sí mismos ante un parásito, por ejemplo, además de lo que hacen para sobrevivir a eso. Nos interesó enraizar a nuestros zombies en la realidad lo más posible, a sabiendas de que no son reales. Y luego la segunda fase fue imaginar cómo expresar eso. Una vez que entras en este camino de ideas, se abren otras puertas. Existe el zombie que se acaba de convertir, así que ¿cómo luciría la conversión en realidad? ¿Cuánto tiempo tardaría? ¿Con cuánta rapidez se convierten en alguien más? ¿Necesitan ser provocados para que ocurra eso? ¿Cuáles son las condiciones que los provocarían? ¿Cómo sería la apariencia de alguien que ha sido zombie durante una hora versus otro que lleva más de un mes como zombie? También se abordó la cuestión de la velocidad. Los zombies son históricamente lentos. Pero queríamos tener algunos zombies lentos y otros veloces pues las diversas circunstancias ambientales en nuestra película lo permitían”, comenta Gardner.

Para crear la legión de zombies, el equipo recurrió a una combinación de efectos, artistas, bailarines, dobles, prótesis, maquillaje, imágenes generadas por computadora y movimientos de cámara coreografiados meticulosamente. Y no todos los zombies eran los mismos de una escena a otra; cada grupo tenía su danza específica, diseñada por la coreógrafa Alexandra Reynolds. El primer hombre que vemos sucumbir a la infección zombie es encarnado por Ryen Perkins-Gangnes, especialista en movimiento.

“Estudiamos cómo se empieza a mover una persona cuando tiene un ataque epiléptico y nos basamos en eso para la transformación de un ser humano en un zombie. Ryan es un increíble artista de movimiento e hizo un excelente trabajo para expresar esas contorsiones en todo su cuerpo. También añadimos unas venas que sobresalían y vemos cómo cambian sus ojos con imágenes computarizadas. Los ojos fueron fundamentales para mí, creo que cuando cambian los ojos, la persona ya es un muerto que camina”, explica Forster.
Los futuros zombies comenzaron a aprender su danza en diversos talleres durante la pre-producción basados en varias influencias, desde insectos hasta ataques de perros policía, o la interpretación de Javier Bardem en ‘No Country for Old Men”.

“Tratamos de encontrar el estado mental de los zombies, así que buscamos películas que tuvieran intérpretes carentes de humanidad. Pensamos en el personaje de Javier Bardem en ‘No Country for Old Men’ y tuvimos una interesante sensación. Invertimos mucho tiempo para recrear cómo se sentiría éste, de tal forma que el movimiento viniera desde adentro. Alex aportó imágenes de insectos mientras se alimentaban para mostrar lo rapaces e implacables que son, así como su ritmo, que puede ser desde vertiginoso hasta muy lento y rítmico, para acelerarse de nuevo. También trajo videos de los perros policía israelitas, vimos la forma en que atrapan con sus quijadas, cómo tiemblan sus cuerpos y sus lomos se erizan. Así llegamos a estas criaturas parecidas a insectos con fuertes quijadas que muerden, carentes de humanidad o sentido del futuro o el pasado, simplemente inmersos en el momento presente”, explica Perkins-Gangnes.
Alexandra Reynolds también trabajó con el director de animación Andy Jones y su “troupe” de zombies para explorar y refinar su movimiento. Ella hizo una extensa y ecléctica investigación para coreografiar su espantosa danza.



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