lunes, 2 de agosto de 2010

Imágenes Literarias. La novela gráfica apuntes de Diana Gonzales



Novela gráfica. A propósito del I Premio Librería Contracultura de Novela Gráfica, le damos una mirada al género que cada vez acapara más adeptos en el mundo.
Un artículo de: Diana Gonzales Obando


Si bien la definición de la novela se encuentra dentro de los márgenes que la palabra escrita delimita, hablar de una novela gráfica —Graphic Novel—, puede considerarse una contradicción. Sin embargo, este término se encuentra cada vez más en boca de los amantes de la historieta, así como del arte en general. Para James Dettleff, jurado en el I Premio Librería Contracultura de Novela Gráfica, se “acuña este nombre para resaltar que estamos ante una forma de literatura, donde la gráfica es tan importante como el texto”. Muchas novelas gráficas son reconocidas por sus dibujos que pueden ser mucho más elaborados o refinados. “Hay mucha experimentación en las ilustraciones”, aclara Dettleff, quien es además jefe del Departamento de Comunicaciones de la Universidad Católica.

La imagen que narra
Esta forma de literatura alternativa, donde las imágenes llegan a ser tan importantes como el texto, ha ido definiendo con el paso del tiempo sus características. A diferencia de la historieta, la novela gráfica presenta un mayor número de páginas, aunque este no sea requisito absoluto para su definición. No es un trabajo de varias personas, como sí puede ser el cómic, sino de un solo autor, generalmente un historietista, quien realiza historias de largo aliento porque ha encontrado la libertad de experimentar. Este tipo de formato —cuyo nacimiento se puede ubicar en los años 60 y su expansión en los 80—, permite a los creadores desarrollar historias más complejas, con cargas políticas, filosóficas o de “contenido serio”, pues está dirigido a un público adulto.

“¿Por qué “Asterix y Obelix” no es considerada novela gráfica? —se pregunta Dettleff—, si presenta una extensión mayor que cualquier otro cómic. Es porque se supone que es una historieta más juvenil, infantil, menos densa”, opina. Antes que un buen dibujante, el autor de la novela gráfica es un gran narrador que sabe manejar la disposición de la historia manifestada en las imágenes. El lector no solo ve los dibujos, lee a través de ellos: “Es el caso de “Persépolis” de la iraní Satrapi, donde los dibujos son bastante básicos, pero no son malos —dice Dettleff—. Aunque también hay grandes dibujantes como Frank Miller de “3002” y Alan Moore de “Watchmen””.

Los creadores
El formato de la novela gráfica actual ha devenido de las compilaciones de historietas realizadas en los años 80 con fines comerciales. Por ejemplo “Maus” de Art Spiegelman apareció por entregas en la revista estadounidense “Raw”, pero luego fue reunida y presentada como libro. La primera novela gráfica podría decirse que fue “Dark Night Returns” de Frank Miller, aunque también se habla de “Contrato con Dios” de Will Eisner, a fines de los 70, y de la propia “Maus”, a inicios de los 80.

La influencia del cine
En la concepción de la novela gráfica, el cine también tiene gran influencia. Muchas de las historias utilizan planos cinematográficos en su concepción y no es casualidad que títulos como “V for vendetta”, “300” y “Sin City” hayan pasado de las páginas de las revistas al cine. Sin embargo, no siempre las adaptaciones han satisfecho el gusto del público, como es el caso de “Hulk” que no fue tan taquillera como “Iron Man”, a pesar de que ambos héroes aparecen en la misma época y ninguno alcanzó la gran popularidad que tuvieron “El hombre araña” o “Batman”.

Sobre la idea de que las imágenes pueden limitar la imaginación de los lectores, Dettleff cree que lo que prima es la forma narrativa. “El cuadro muestra algo, pero además genera información que está fuera del cuadro, presenta fragmentos de imágenes como piezas de rompecabezas o pistas que inducen a terminar la escena completa. Hace funcionar la imaginación de forma distinta”.

El estilo nacional
Para Dettleff, “el estilo peruano como tal no termina de desarrollarse”, pues en algunos casos imita al manga japonés y en otros explora la búsqueda del realismo social. Sin embargo, dibujos como los de Juan Acevedo sí tienen un estilo marcado. Él ha incursionado en la novela gráfica con la inconclusa “Túpac Amaru”. Otros precedentes de este género en el Perú son Javier Flores y Juan Baldoceda. Si bien en nuestro medio existen talentosos caricaturistas e historietistas, la importancia del I Premio Librería Contracultura de Novela Gráfica —acota nuestro entrevistado— radica en que se buscarán ilustraciones de largo aliento para, por fin, alcanzar un cupo como marca peruana dentro del género de novela gráfica.

Tres corrientes
El término novela gráfica nace en Estados Unidos.

Viaja posteriormente a Francia y Japón.

Estos tres espacios se han convertido en la cuna de las tres grandes corrientes: la francesa introspectiva, la norteamericana más cercana al underground y la japonesa con el manga.

El premio
La entrega de trabajos del I Premio Librería Contracultura de Novela Gráfica se cierra el 15 de julio (9:00 p.m.) Bases: www.contracultura.pe
El premio es S/.2.000